Historia de Munay Circular
Munay Circular no nació de un plan perfecto, sino de un momento inesperado de la vida. Todo comenzó en plena pandemia, cuando el mundo se detuvo… y yo también. Estaba embarazada de mi hija menor, María Paz, y de un día para otro tuve que cerrar mi salón de yoga. Vivía de mis clases, de acompañar a otros en su bienestar, y de pronto ese espacio quedó en silencio.
Pero mientras afuera todo parecía incierto, dentro de mi casa comenzó a crecer algo muy bonito. Para acompañar el crecimiento de María Paz, empecé a crear pequeños juguetes de tela acordes a su edad. Eran juguetes simples, hechos con mucho amor y con lo que tenía a mano. Sin darme cuenta, esos primeros diseños se convirtieron en mi refugio creativo y emocional. Pronto los compartí en redes sociales… y comenzaron a venderse. Así nació Munay, que en ese tiempo se llamaba Munay Kids.
Con los años, la vida me llevó de regreso a mi profesión de técnico agrícola. Cuando María Paz cumplió dos años, entré a trabajar en un colegio de enseñanza básica como monitora del taller de medio ambiente. Allí descubrí algo mágico: los niños y niñas querían aprender haciendo. Así nació un pequeño pero poderoso grupo de mini costureras, estudiantes de primero a cuarto básico que, con agujas, telas y mucha imaginación, transformaban cualquier retazo en una creación maravillosa.
A la par de esa experiencia, comencé un diplomado en educación ambiental, certificación y sustentabilidad. Fue un viaje que me removió, me inspiró y me hizo mirar a Munay con nuevos ojos. Entendí que quería construir un proyecto más coherente con lo que vivía y enseñaba: un espacio donde la creatividad se uniera con el cuidado del planeta.
Sostenibilidad
Fue entonces cuando Munay evolucionó y tomó su nombre actual: Munay Circular. Desde ese momento decidí trabajar con telas reutilizadas y promover la sostenibilidad a través de cada producto, cada taller y cada historia que se teje con nosotros.
Hoy Munay Circular es mucho más que un emprendimiento: es un puente entre creatividad, naturaleza y educación; es un recordatorio de que incluso en los momentos difíciles pueden nacer proyectos llenos de amor, propósito y transformación.